El corcho es un elemento fundamental que proporciona aspectos ocultos en la botella del vino, el corcho deja huellas del vino, uno de estos seria en el momento del descorche, si el corcho se encuentra húmedo en el extremo y que a su vez genere buen aroma, es una buena señal de que el vino se almacenó en condiciones óptimas, si una de las dos opciones no son positivas, el vino no ofrecerá lo mejor de sí. Otro factor clave es observar si no se encuentra dañado o con fisuras, ni manchas de ningún tipo ya que se reflejaran de forma directa en el estado del vino.
También se debería tener en cuenta la forma del corcho, observar si se encuentra distorsionado o hinchado pues sería indicativo que el vino fue expuesto a una temperatura elevada lo que influiría en su estado y oxidación del vino.
Después de abierta una botella de vino y teniendo el corcho en mano, podemos realizar esta pequeñas muestras que nos deja entre ver, el corcho y así poder adelantarnos a lo que será un deguste de los diferentes matices que presenta el vino; por ejemplo al realizar la cata de un vino AS Glorias
podemos observar al momento del descorche que el corcho presenta aromas intensos, aromáticos muy frutales y trae recuerdos de las frutas de huesos, podemos decir que es un vino complejo ya que tiene muchos aromas diferente pero, en su conjunto es un vino de gran calidad y persistente refiriéndose a que perduran en nariz y boca en el paladar.
Es de suma importancia que en el corcho no se perciban olores a humedad ni avinagrados, ya que sería una alerta de que el vino no se encuentra en buenas condiciones. Por esta y más razones decimos que el corcho deja huellas del vino.
