Otra teoría que hubo
es su introducción en la península en la Edad Media por las órdenes monásticas de la región de Burdeos.
Ésta teoría se debe al parecido entre la Mencía y la Cabernet Franc.
La Mencía se consideraba un antiguo clon de la variedad francesa, no obstante, estas suposiciones se vieron refutadas por un análisis de ADN que realizó el Departamento
de Biología Vegetal a de la Universidad Politécnica de Madrid, por lo que se descarta
la teoría.
Desde hace tiempo, El Bierzo atrae a los enólogos más refutados, algunos de talla mundial, a elaborar sus vinos en el interior de La Cuenca debido la concentración de ésta variedad en la zona, y algo muy importante, en su mayor parte, es viñedo muy viejo.
Son comunes las vides que producen de 700 gramos a 1 kilogramo debido a su larga edad y también es común verlas cubiertas de musgo, líquenes y más signos del paso del tiempo.
Éste factor limitación/antigüedad de los viñedos de La Cuenca unido al microclima del lugar, que es el más apto para el cultivo de la Mencía, es la causa de que cada vez más elaboradores se fije en el potencial de la zona El Bierzo reúne todos los factores para dar a luz vinos únicos de la más alta calidad, y es menester que los jóvenes continuemos la tarea de seguir trabajando la tierra para conservar tan preciado tesoro que por suerte nos ha sido dado, ya que la Mencía es el patrimonio de nuestros antepasados y hemos de apostar por su potencial y exclusividad."