Hay diferentes cuidados que se le deben dar a la vid, por ejemplo una vez al año entre diciembre y enero durante la etapa de reposo de la parra siendo el momento indicado para controlar y podar las ramas que sobresalen y entrecruzan de la rama principal y vaciar las zonas, preparándolas para su crecimiento.
Lo ideal es que se desarrolle es hasta 1,20 a 1,80 centímetros de altura. De ahí toca esperar al mes de marzo comienzo de la primavera donde se daría una segunda poda a aquellas ramas que al eliminarla le aportaran una vitalidad a la vid y logrando un mejor desarrollo, un cultivo especializado como es la vid requiere mucho trabajo.
El momento de la poda es una operación antigua y que cada vinicultor realiza según sus técnicas y experiencias con sus vides, muchas de ellas ancestrales según sea conveniente y oportuno de esta manera intentaran modificar y equilibrar el desarrollo natural de las viñas y así lograr que la cepa perdure a través del tiempo.
Sabemos que hay viñedos ancestrales como la Bodega Valle Blanco donde ciertas cepas están plantadas antes de que la Filoxera arrasara los cultivos vitícolas españoles durante la década de 1870 el trabajo en el campo jamás culmina, siempre hay que estar pendiente de los mas mínimos detalles, darle mimo a cada planta, pues de ellas proviene el resultado que aportan las uvas en la preparación de los vinos dejando un encanto y recuerdo en nuestra mente de sabores y aromas.
Como cito Annie E. Proulx escritora estadounidense sobre las uvas.
“Las uvas son un cultivo especializado que requiere mucho trabajo, y es mejor que las cultive un jardinero paciente y cuidadoso que sienta la vid en sus manos “
